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martes, 13 de septiembre de 2016

AZÚCAR MALO: El escándalo del azúcar: Las azucareras pagaron para culpar a la grasa de los problemas cardiovasculares




El escándalo del azúcar: la industria pagó a Harvard para ocultar sus efectos negativos y culpar a la grasa de los problemas cardiovasculares

El último número de 'JAMA'  (http://archinte.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=2548255), la revista de la Asociación Médica Estadounidense, incluye un artículo-bomba para la industria de la alimentación global.

Según desvela el texto escrito por un grupo de profesores de San Francisco a partir del hallazgo de unos documentos internos de la industria alimentaria de los años sesenta:

 "La Sugar Research Foundation (SRF, actual Sugar Association) pagó a tres nutricionistas de Harvard alrededor de 50.000 dólares de hoy para publicar una investigación que dejase en buen lugar al azúcar y señalase a las grasas saturadas como la principal causa de las enfermedades cardíacas."


Si tan importante resultó dicha investigación es porque, publicada en el 'New England Journal of Medicine', resultó muy influyente en las recomendaciones nutricionales de las décadas siguientes.

La SRF esponsorizó su primer proyecto de investigación sobre enfermedades cardíacas en 1965, en una revisión de estudios que destacaba a la grasa y al colesterol como las causas nutricionales de estas dolencias y relativizaba la evidencia de que el consumo de azúcar era también un factor de riesgo.

A diferencia de lo que ocurre hoy en día, en que todas las investigaciones deben mostrar su financiación y explicitar los conflictos de intereses, el estudio no reconocía el papel de la SRF.

Un editorial publicado junto a la investigación por la célebre nutricionista y experta en 'marketing' alimentario Marion Nestle recuerda que aunque hay muchas pruebas que demuestran que las industrias tabaqueras, químicas y farmacéuticas “deliberadamente influyen en el diseño, resultado e interpretación de los estudios por los que pagan, se sabe mucho menos de la influencia de la esponsorización de las compañías alimentarias en los estudios de nutrición”.



Un complot, paso a paso


Para entender mejor la importancia del estudio, publicado en 1967 y llamado 'Dietary Fats, carbohydrates and atherosclerotic vascular disease', hay que remontarse a los años cincuenta, cuando las muertes por enfermedades del corazón se dispararon en EEUU (época cuando llegó la comida procesada, llena de azúcar y sin fibra. Fibra retirada para poder congelar toda esa comida industrializada).

Los preocupantes datos alentaron una larga serie de investigaciones sobre el problema alimenticio que se agazapaba bajo esas muertes, pero la industria del azúcar ya había hecho sus cálculos.

Como explica el artículo de 'JAMA', el presidente de la SRF, Harry Hass, animó en un discurso de 1954 a que los americanos de mediana edad adoptasen dietas bajas en grasas pero altas en azúcares. Un cambio “que puede significar un crecimiento en el consumo per cápita del azúcar en más de un tercio, con una tremenda mejora en la salud general”. (toma ya!).

El problema es que no resultaba nada fácil demostrarlo, especialmente después de que en 1962 una investigación llamada 'The Regulation of Dietary Fat', del AMA Council on Foods, señalase que una dieta así podía elevar los niveles de colesterol.

A partir de ahí, los pasos seguían un objetivo claro: John Yudkin, el científico inglés que aseguraba que el azúcar era al menos tan dañino como la grasa.


John Yudkin fue uno de los primeros en demostrar los efectos negativos del azúcar en la salud cardíaca.

Escribió en 1972 este libro: Pure, white and deadly (Pura, blanca y mortal)



El proyecto de John Hickson, director de investigación de la SRF, tenía como objetivo desmontar la teoría de Yudkin a través de la financiación de estudios que señalasen los puntos débiles de sus investigaciones.

Su mejor aliado era Ancel Keys, autor del polémico estudio de las Siete Naciones, que aseguraba que las dietas bajas en grasas eran las que garantizaban no sufrir enfermedades cardíacas. Os acordáis de Ancel Keys?
Aquel del estudio de los 7 países, pero que luego eran 22 países y desechó los datos de 15 países porque no le salía la "correlación" que él quería? Ese mismo.

Ancel Keys, contigo empezó todo...


Julio de 1965 fue un mes decisivo para la industria del azúcar. Fue entonces cuando se publicó en el 'New York Herald Tribune' un artículo que aseguraba que los últimos hallazgos “amenazaban con atar de pies y manos a la industria entera”, ya que por primera vez se tenían datos de que el azúcar aumentaba el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas.

La respuesta fue casi inmediata con el nombre de Proyecto 226, y consistiría en una revisión de estudios encargada a dos nutricionistas (Mark Hegsted y Robert McGandy) y supervisada por Fred Stare, director del departamento de nutrición de Harvard.



El montante que recibieron los científicos fue de 6.500 dólares de la época (aproximadamente 48.900 hoy en día) a cambio de un 'paper' plagado de evidencias que reforzase la tesis de que el azúcar no era tan dañino.

“Nuestro interés particular tiene que ver con esa parte de la nutrición en la que se afirma que los carbohidratos en forma de azúcar realizan una contribución desorbitada a la condición metabólica llamada metabolismo obeso”, sugería Hickson en una carta. No debía preocuparse.

Hegsted le respondió recordando que estaban al tanto de su interés por los carbohidratos: “Lo cubriremos tan bien como podamos”.

Aunque el artículo de 'JAMA' no es capaz de asegurar que Hickson o la SRF contribuyesen directamente al artículo, la correspondencia entre estos y los investigadores sí sugiere que diversos borradores fueron revisados por la organización.

Un estudio que lo cambiará todo

Finalmente, la investigación fue publicada en 1967, sin ninguna referencia a la participación de la SRF en ella.

Como se esperaba, el texto relativizaba la importancia de las investigaciones de Yudkin, asegurando que contenían datos cuestionables o interpretaciones incorrectas. Además, aseguraba que la sustitución de la grasa por el azúcar provocaba una gran mejora en los niveles de triglicéridos. 

“Estos documentos muestran que la SRF comenzó a investigar sobre enfermedades cardiovasculares en 1965 para proteger su cuota de mercado y que su primer proyecto, una revisión de estudios, fue publicado en el 'NEJM' sin revelar la financiación de la industria del azúcar”, explica el artículo de 'JAMA'.

“Sirvió a los intereses de la industria señalando que los estudios epidemiológicos, animales y mecánicos que asociaban el azúcar  con las enfermedades del corazón eran limitados”. (cuando es precisamente lo contrario... Los triglicéridos de nuestra sangre y grasas corporal vienen de los carbohidratos ingeridos, no de las grasas ingeridas).

No fue la única investigación semejante. A lo largo de los años se financiaron estudios que, por ejemplo, minimizaban el daño que el azúcar causaba en los dientes.




“Estos hallazgos, nuestro análisis y las actuales críticas de la Sugar Association de las investigaciones que vinculan el azúcar con las enfermedades cardiovasculares sugieren que la industria puede tener un largo historial financiando las políticas federales”, concluye el artículo.

En su respuesta, la Sugar Association reconocía que debería haber existido “una mayor transparencia en las actividades de investigación de la industria”, al mismo tiempo que recordaba que el azúcar “no juega un papel único en las enfermedades del corazón”.

Sin embargo, como añade Nestle, hoy en día sigue siendo difícil desentrañar el verdadero papel que la industria juega en las investigaciones que financia, y que por lo general afirman no haber sido influidas por sus intereses. Como en este caso, ha sido la correspondencia privada la que finalmente ha desvelado la verdad, aunque medio siglo después.

“Que sirva como advertencia a políticos, investigadores, editores de revistas y periodistas de la necesidad de considerar el daño a la credibilidad cuando se trata de estudios financiados por compañías de alimentos con intereses creados en los resultados. Hay que encontrar mejores maneras de financiarlos y de gestionar los potenciales intereses en conflicto”

Referencia bibliográfica:

JAMA Intern Med. Published online September 12, 2016. doi:10.1001/jamainternmed.2016.5394. 

JAMA Intern Med. Published online September 12, 2016. doi:10.1001/jamainternmed.2016.5400. 


Jorge García-Dihinx
Pediatra Hospital de Barbastro IHAN
Grasa buena
Azúcar malo
Insulina baja, mejor para todos...


Os dejo con un pequeño vídeo del profesor Robert Lustig sobre el azúcar:
la amarga verdad (la fructosa...)

Con subtítulos en español (pinchando en la rosca de abajo a la derecha y activando los subtítulos)
Dura sólo 14 minutos







miércoles, 28 de octubre de 2015

LOS REFRESCOS DE COLA (Y OTROS...) SON LOS PRINCIPALES RESPONSABLES DE LA OBESIDAD


Aquí os pongo uno de los vídeos a los que hago referencia.
Es sólo uno de decenas que he escuchado estos meses en mis viajes al trabajo (convertidos en mp3).
Siento que esté en inglés


LOS REFRESCOS DE COLA (Y OTROS...) SON LOS PRINCIPALES RESPONSABLES DE LA OBESIDAD


Cuando yo estudiaba la carrera de medicina, en los años 1988-1994, no existía la actual epidemia de obesidad infantil.

¿Han cambiado los niños?
No.
Ha cambiado la alimentación que nos vende la industria y que inunda los stands de los supermercados. Un veneno adictivo escondido con azúcares añadidos.
Un insulto a la salud y a la población.

La industria alimentaria, con ánimo de lucrarse más cada día e importándole un bledo la salud de las personas, inserta aditivos "adictivos" en la comida procesada y en los llamados "refrescos", de manera que cada vez existe más consumo de éstos sin que la población sepa lo dañino que su consumo es para la salud.

En un futuro no muy lejano Sistema Nacional de Salud no va a tener dinero para soportar las consecuencias médicas de la epidemia de obesidad que va a seguir aumentando en los próximos años y, por ende, de las enfermedades relacionadas con ella: Diabetes tipo 2, Hipertensión, Síndrome Metabólico, Cardiopatía Isquémica, cáncer, etc...




Un sencillo ejemplo:

En una sencilla botella de plástico de "Cola-Loca" de 50 cl tenemos nada más y nada menos que el equivalente a 14 terrones de azúcar de 3,5 gramos. ¿Alguna vez has intentado poner 14 terrones de azúcar en un vaso? ¿caben tantos?

El azúcar es adictivo (eso no nos lo dicen)
Si tomas, quieres más, compras más, bebes más.

Además, dichas bebidas de cola, llevan sal (cuyo sabor está camuflado por las ingentes cantidades de azúcar), lo que hace que queramos beber más (y comprar más). Otro veneno escondido también en las comidas procesadas.

Además lleva cafeína, que también es adictiva y nos hace "necesitar más". Como ese 2º o 3º café que mucha gente "parece necesitar" a media mañana.

Pero lo interesante es lo que ocurre con el azúcar.
Azúcar es sacarosa = Glucosa (que prácticamente no sabe a nada) + Frucosa (el más dulce de los azúcares)

Y lo más interesante es que la fructosa no pasa a glucosa para darnos energía inmediata como ocurre con la glucosa.

La frucosa se metaboliza en el hígado de manera que los primeros 60 g se convierten en glucógeno hepático, una buena fuente de energía rápida que se transformará en glucosa cuando la necesitemos con el ejercicio.

Pero por encima de los 60 g, la vía metabólica se satura y convierte la fructosa en Triglicéridos (grasa), siendo este mecanismo el principal causante de la obesidad en el mundo occidental a día de hoy.
Es más dañino para el corazón el cociente Triglicéridos/HDL que el famoso "colesterol malo", el famoso LDL.

No es la grasa de los alimentos los que nos engorda (los alimentos "light" son otro fraude) sino la fructosa del azúcar añadido (glucosa+fructosa).
Añadido no sólo en las bebidas "refrescantes" sino en toda la comida procesada que nos venden en el supermercado (repleta de sal y de azúcares añadidos), ese azúcar que actúa como adictivo y hace que consumamos más, comamos más, engordemos más y compremos más.

Es un atentado contra la salud.

Los adultos y los niños, deberían beber agua como principal fuente de líquidos. Y mejor si es del grifo (para evitar tanto acumulo de residuos de plásticos) y mejor si es de la montaña, sin estar clorada, para que sus bacterias nos proporcionen vitamina B12 (no sólo a los vegetarianos que no tomen suplementos, sino a toda la población, dados sus beneficios contra el Alzheimer y contra la formación de homocisteína en la cadena inflamatoria que lleva a la cardiopatía coronaria).

En los hospitales vemos máquinas de comida rápida y de "refrescos" en casi todas las plantas. Para mí es tan incongruente como si pusieran máquinas de tabaco en los hospitales. Casi igual de dañinas, pero en este caso, sin contarnos su potencial dañino, que es incluso peor, porque lo de que el tabaco es malo ya es algo conocido.

Me pregunto, ¿cómo puede esconder toda esta verdad la industria alimentaria sólo por lucrarse, cuando está "envenenando" a toda la población?

La OMS debería publicar algo al respecto, no sólo sobre la carne y su potencial cancerígeno si la consumimos a diario.

Qué poco sabemos de nutrición...

Desde hace unos meses, escuchando (en mis viajes en coche al hospital) grabaciones en mp3 de conferencias médicas sobre nutrición encontradas en Internet, he descubierto muchas cosas sobre la mala nutrición que llevamos en el mundo occidental.

Desde hace un tiempo, intento que mi alimentación se base en verduras, frutas, hortalizas y legumbres (como fuente principal de proteínas.
Y 1 ó 2 veces a la semana algo de pescado y sólo en ocasiones, un poquito de carne, como mucho una vez a la semana.
Aún me queda mucho por escuchar, por leer, por aprender y por conseguir llevar una dieta saludable, algo que cada vez nos pone más difícil conseguir la industria alimentaria.

Dentro de un tiempo sabré más cosas y quizás corrija algo de lo aquí escrito. Pero hoy, mientras corría con Tuca y Kilian por la Sarra, he pensado que tenía que escribir esto, porque lo niños obesos de hoy no son distintos a los de hace 40 años. No son ellos los culpables. La industria alimentaria es la culpable.
Los niños son inocentes, son víctimas. Tenemos que ayudarles a poder comer sano, algo cada día más complicado (salvo que tengas tu propio huerto!)

Espero que con el tiempo se publiquen todas estas cuestiones y se prohíba a la industria alimentaria engañarnos con los aditivos que esconden en sus productos.
Aditivos tan adictivos que mantienen a la población "drogada", enganchada, consumiendo sus productos...
...productos que consumen nuestras vidas.

Jorge García-Dihinx
Pediatra Hospital de Barbastro IHAN

P.D: La razón por la que los niños, tras tomar un refresco, comen luego con el mismo apetito como si se hubieran bebido un vaso de agua es porque la fructosa no estimula ni la leptina ni la grelina, ambas hormonas responsables de la saciedad a nivel del hipotálamo. ESta es una de las verdades ocultas de la fructosa. Por eso los niños no dejan de comer.

Por otro lado, la fructosa se metaboliza en el hígado en una vía idéntica a la del etanol (alcohol). De manera que su ingesta excesiva produce hígado graso (no alcohólico) con todas las consecuencias del síndrome metabólico: Resistencia a la insulina, obesidad, hipertensión, diabetes tipo 2 y enfermedad cardíaca.
Esta es otra de las verdades escondidas de la fructosa. Una verdad que a la industria alimentaria no le interesa sacar a la luz.
La diferencia con el alcohol es que la intoxicación aguda de fructosa no afecta al cerebro y no causa borrachera a los niños!
Pero su consumo crónico excesivo es tan tóxico para el hígado como si les diéramos alcohol. La barriga cervecera y la barriga infantil por refrescos son de un mismo origen metabólico. Increíble, verdad?