martes, 21 de junio de 2022

CRÓNICA DE NATALIA DE SU ULTRA DE 103 K, DOLOMITI EXTREM TRAIL, 10 jun 2022

 

Natalia, entrando en meta tras sus 103 K y 7.200 m de desnivel, tras 21 horas de carrera dolomítica...

5ª mujer de la general


Crónica de Natalia Román de su Ultra de 103 K

DOLOMITI EXTREM TRAIL

Valle del Zoldo, Italia

Sábado 11 junio 2022

103 Km   D+ 7.200 m  Tiempo: 21 horas 06 min

Posición final: 5ª mujer y puesto 40 absoluto, de 212 corredores

https://dolomitiextremetrail.com/


Después de toda la gente agradecida por la crónica de mi 75 K de la Dolomiti Extrem Trail, os dejo aquí la crónica personal de la carrera que hizo Natalia (Pyreneean Tiger), de 103 Kilómetros con 7.200 m de desnivel positivo.

No sólo corrió 30 km más que yo y 2.200 m más de desnivel, sino que pasó por los avituallamientos del km 30 y del km 54 con 30 y 60 min de adelanto respecto a mi registro!! Una máquina de correr, este Pyreneean Tiger...

Os dejo aquí su crónica persona, para el que quiera leer otra perspectiva de lo que es una Ultra y de las sensaciones de correr una carrera de 103 K en 21 horas con una Diabetes tipo 1.


Enhorabuena Natalia, eres una súper campeona!


Enlace a sus datos de Strava de la carrera

Natalia Román:

"La carrera comienza (y termina) de forma anecdótica. Minutos antes de la salida –
ya en el corralito – el speaker menciona uno a uno con corredores elites favoritos. Entre las chicas, una leyenda, Denise Zimmerman, ganadora absoluta (entre hombres & mujeres!) de algunos de los ultra más duros de los alpes. Ella es Suiza, lo que genera en mí un poquito de ‘orgullo patrio’. Aplaudo y grito cuando mencionan su nombre, oigo una carcajada a mi lado…. es Denise! Jaja ‘ole tus ovarios, Denise’ pienso para mis adentros.


Salimos!! Primero 3k de asfalto que me hacen sentir como un jarrón de porcelana china – no te la pegues en el asfalto, Natalia. Con el girar de las piernas, la cosa se va animando. Yo me centro en respirar por la nariz hasta llegar al sendero. El perfil de altimetría marca una subida corta y empinada seguida de una bajada con las mismas características. Decido no sacar bastones hasta pasar esa ‘chincheta’. Sin embargo nunca llega… pues va a ser un error del GPS track al pasar por el túnel del km 3.

No tengo ni idea de en qué posición voy entre las chicas – como si importara a estas alturas de la película. En estos primeros kilómetros vamos bastante agrupados, lo cual me estresa un poco. Más o menos una hora después de la salida, a mitad de una subida empinada, pasa una chica adelantando a toda la ‘serpiente’ de corredores… es Denise! ‘menudo tractor’ – pienso – y seguidamente ‘pues no debo de ir tan atrás’. 

Poco a poco se estira el grupo y me siento más cómoda en las bajadas. Casi sin darme cuenta, paso a Denise, lo cual me da un puntito de motivación. Sin embargo, tengo una distracción constate: las alarmas de mi medidor continuo de glucosa (Dexcom). Reporta valores muy bajos que no encajan con mis sensaciones. Fiel a mi filosofía, decido tomar dextrosa de gramo en gramo sólo si noto síntomas de hipoglucemia – lo cual sucede un par de veces durante las primeras 5h.

Pongo el móvil en modo avión para ahorrar batería y para que los datos no alarmen a Jorge y Ana – las dos personas que cada noche actúan de ‘ángeles’.



En el primer avituallamiento líquido dan cacahuetes (que suerte!); en el primer solido tomo un vasito de caldo y un pugnado de patatas fritas que, no nos engañemos, me saben a gloria 😉 Llegando al gran avituallamiento del Passo Duran km 30 me cuesta decidirme… por un lado, debería aprovechar para ‘desayunar’ (son las 3:40am) ya que vienen subidas fuertes, llevo más de 5h de carrera, y el próximo avituallamiento ‘gordo’ está a varias horas. Pero el cuerpo me pide poca comida y decido respetarlo. Echamos unas risas con los voluntarios, tomo otro caldo, ¡y sigo para adelante!

Qué duro es el km 30 cuando llevas +2400m…. imposible no ‘notar las piernas’; mentalmente, la mejor forma de motivarme es mirar hacia adelante, es decir, ‘cuando complete la próxima subida/bajada/km/hora ya solo me quedarán X subida/bajada/km/horas. O el clásico ‘ya llevo un tercio; no ha sido para tanto. Repítelo dos veces’.




Con esos juegos mentales, y la inminente perspectiva del amanecer, llego al comienzo de una subida de esas que se hacen a cuatro patas. Voy en cabeza de un grupo de chicos. Me estreso y les ofrezco pasar varias veces. Ellos declinan y prefieren quedarse ‘a rueda’. La verdad es que no merece la pena derrochar esfuerzos para ganar un par de minutos. Disfruto como una enana de las bajadas técnicas. Con música y cantando. Sin miedo a agarrarme a cualquier planta, árbol o piedra gracias a los guantes de bricolaje jeje

Eso sí, los números son demoledores. Los kilómetros pasan despacio y las horas demasiado rápido. Desde el km 35 tengo un único pensamiento: llegar al km 54, donde llevaremos +4400m y ‘solo’ quedarán +2800m. Allí, en el paso Staulanza, me espera Tite – amiga, madre, corredora, y curtida en mil batallas.

 


Me llegan noticias de Jorge, al cual le flaquean las piernas. Paso un par de horas ‘flojas’ recorriendo la parte más escénica del recorrido. Este fue el rato más duro de la carrera para mí; sobre todo porque no era consciente de que mis problemas venían del estómago. Como por arte de magia, el mal cuerpo desaparece durante el descenso y, ya pletórica, paso por el refugio Coldau dado gritos de felicidad y me lanzo hacia el avituallamiento de la Malga Pioda.

Cuidadín con pasarse de motivación el los ultras… intento auto - aplicármelo, con diverso grado de éxito (o fracaso!). No tengo ni idea de la hora que es. Con el sol y la buena temperatura, me da la sensación de que es mediodía. Pero si son las 8am!! jaja

Resulta que hay 2km ‘de regaliz’ hasta el paso Staulanza. Y muchos pensareis ‘qué son 2km en una carrera de 103k???’ Los que corren, lo saben. 2km, en el momento inoportuno, pueden parecer una vida!! Para cuando llego a Staulanza ya he decido avituallarme ‘a lo grande’. Ese era el plan inicial de Tite y dudo que ella me hubiera permitido no aprovechar la oportunidad de recargar fuerzas. Una vez más, ‘la zia’ knows better – cuánto me queda por aprender de ella!


Tite me avituallará en los km 54, 65 y 81. Su capacidad de ‘leer la situación’ es impresionante. Durante todo el día de hoy, por suerte, nunca se me pasa por la cabeza la posibilidad de no terminar la carrera. El cuerpo quiere, y el corazón empuja con fuerza! Tanto tiro de corazón, que al entrar a la carpa del avituallamiento me entran unas ganas irrefrenables de llorar jajaja hola, perdona? Le doy un abrazo a Tite y me centro, leches!

Cometí un gran error al llegar al km 54. Decidida a empezar a tomar carbohidrato, sobre todo por su fácil digestión, me pincho 3u de insulina rápida nada más llegar. Hago acopio de sopa, pan, patatas fritas, galletas, fruta. Justo antes de empezar mi festín hago una medición de glucemia en capilar – por curiosidad, ya que el sensor daba 4-5 mmol/L. No me creo el resultado. Lo repito. Ah pues sí… mierda!

Estoy bajísima: 2.4 mmol/L (glucemia de 43 mg/dl...). De repente empiezo a sudar y a notar esa falta de gravedad típica de la hipoglucemia. Le hago gestos a Tite para que me consiga más fruta y pan con Nutella. Eso sí, de forma disimulada porque tengo un médico curándome la rodilla y como se dé cuenta de lo que pasa de rodilla para arriba, me quita el dorsal y prou! jaja menudo cuadro!!! Salgo de la hipo enseguida y con algo de pereza pero la moral muy alta comienzo a caminar rumbo ‘a casa Gauli’.


Tengo miedo del calor, pero nunca llega a ser sofocante. Lo siguientes 10 K son amenos y sorprendentemente se dejan trotar. Voy en modo optimización corriendo alguna subida tendida. Vuelvo a ver a Tite en Zoppe di Cadore km 65. Mismo proceder: insulina -> carbohidratos rápidos. Típica broma sobre dopping en el avituallamiento… ‘podríais ser más originales??’ pienso para mis adentros. Pero en lugar de liarla, sonrío.

 

A los pocos metros me junto con Gabriele, corredor con el que compartiré los próximos 25 K. Esta es una de las razones por que participo en carreras: compartir el amor por la montaña, el esfuerzo personal, y la vida. Gracias a su compañía, los siguientes 5 K sobre asfalto se hicieron hasta llevaderos. Llegamos al Refugio Talamini donde nos esperan con la alfombra roja.

Sin duda el mejor avituallamiento del día – y eso es decir mucho! Los italianos sienten orgullo por agasajar a los corredores y enseñarnos lo mejor de su tierra. La familia del Talamini habían hecho sopa casera y tenían el pavo en una olla gigante para demostrarlo, jaja. También había sandía, que me rondaba la cabeza desde hace horas!! Por cierto, el pan de todos los avituallamientos lo proveía el organizador de la carrera porque resulta que es… panadero!

 

Hasta ahora habíamos corrido por bosques, praderas, rocas dolomíticas, pistas de esquí… en la subida al Monte Rite experimentaremos la jungla! A estas alturas de la carrera los llaneos me parecen una pérdida de tiempo. Cuanto antes nos zampemos la subida, menos metros nos quedarán!

Mano a mano con Gabriele vamos avanzando (y charlando como cotorras). Cuando nos quedan 100 m de subida para llegar al Rite aparece Tite!!! Qué alegría. La tía está fresca como una rosa; nosotros vamos en modo ahorro de batería.


Ya bajando por las primeras cuestas de cemento, empiezo a notar síntomas de hipoglucemia. Madreeee que ‘me se desaparece el suelo’. El principal problema es que mientras subo cuestas la glucemia está estable – aunque lleve insulina rápida circulando – pero en cuanto empiezo a correr cuesta abajo, mi glucemia se ‘dispara’ hacia arriba (entre comillas porque no dejan de ser valores por debajo de 200mg/dL).

En esos momentos de hiperglucemia, me pincho una corrección que más o menos 1.5 h después me causa una hipoglucemia. Explicado así, suena todo muy matemático y por lo tanto manejable / predecible. JA! Good luck.

La hipo es lo suficiente severa como para sentarme un segundo hasta que la dextrosa haga su trabajo, y luego continuar andando en lugar de correr. Sin más. Todo pasa. Ya recuperada, llegamos al avituallamiento en el paso Cibiana km 81. Tite ha conseguido sandía en el pueblo!!!! Es un amor. Invita a todos los corredores que por allí pasan – los cuales agradecen la oferta con sonrisas.



Gabriele y yo nos reagrupamos. Nos quedan 23k más o menos. Para nada
banales. Incluyen el descenso del Bosco Nero, sobre el que llevo todo el día escuchando historias de terror! Sobreviviré?? A lo que llevamos 200 m de caminata después de dejar el avituallamiento, oímos un grito a lo lejos. Es Tite. ‘Nataliaaaaaa. Una zia è arrivata al ristoro. Spingi…. Vai vai vaaaaaiiii’. Y, efectivamente, es como si hubiera encendido una llama en mí. Pienso que si me quieren pasar, van a tener que currárselo jeje.

Miro a Gabriele y le digo que tenemos que darle un puntito más a la próxima subida. Él no contesta, pero tampoco se separa de mí. ‘Recogemos’ a un alemán por el camino y nos podemos a currar. No se oyen ni los pajaritos.

El bosque Nero resulta ser una bajada de 480m de desnivel en 1.38 km…. por si te habías dejado los cuádriceps en casa jaja el perfil de altimetría dibuja dos llamas de fuego sobre esta zona e inmediatamente comprendo por qué. Llevo empapándome la cabeza desde hace horas, pero ni eso ayuda en este horno de fuego. Al final de la bajada se cruza una pedrera inmensa blanca donde la organización ha instalado una mini-carpa con voluntarios que ofrecen agua. Les digo que con estas temperaturas los tigres pirenaicos se derriten. Nos echamos unas risas y nos emplazados a un día de escalada dolomítica.

 

La (teórica) última subida al Refugio Bosco Nero requiere de pies y manos para progresar. Cuando llevo unos 10 minutos, oigo la voz de la chica que ‘me persigue’ llegando a la carpa de la pedrera… uyyyy no sé yo! El perfil altimétrico marca 3 mini subidas ‘escondidas’ entre la gran bajada y la meta. Los del avituallamiento me dicen que no queda subida. El dorsal no dibuja subida tampoco…

 Todos queremos creer en los unicornios, pero… ande andarán! Empiezo a bajar con todo lo que me queda ( y con lo que no, también). Es un bosque traicionero, pero yo decido aparcar el margen de seguridad. Por desgracia Gabriele se queda atrás. Empiezo a pasar chicos… pero todos estos dónde estaban? Hasta que llega una subida – la corro – y otra…. – la camino – y otra más – me arrastro…. Ya no puede quedar mucho!! El último punto de agua nunca llegó, lo cual me desconcertó un poco.

De repente un cartel de 3 km que en lugar de darme fuerzas, me desmoraliza. Todavía 3 km de M****???? Al cabo de 1km, el recorrido de la carrera larga se junta con las demás. La gente va andando y yo hago lo propio en las subidas, pero no me resigno, y en cuanto empieza a llanear, intento correr. Así pasan los metros hasta que veo el cartel de 1km y al poco los gritos de Tite y Jorge. AHORA SÍ.


Le hice esta foto a Natalia a falta de 600 m para la meta
Donde muchos sólo caminan, alguna todavía corre!

Termino este viaje por el corazón della Val di Forno con una gran sonrisa y la satisfacción de haber hecho bien las cosas. Me clasifico como 5° mujer (justo detrás de Denise!) y 40° de la general.

En la ultra distancia, lo único garantizado son las emociones fuertes.


Llegada a meta de Natalia, tras 103 K y 7.200 m de desnivel. Más que los 6.670 m de desnivel del Gran Trail Aneto Posets, que ganó en 2018 y  2019

Sus glucemias durante las 21 h de la carrera (de 0 a 21 h en la gráfica)
La franja gris es la zona deseada, que va de 60 a 120 mg/dl de glucosa en sangre
No es nada fácil conseguir glucemias estables en una carrera tan larga

6 comentarios:

  1. E S P E C T A C U L A R !! Top!

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  2. Menuda paliza!!
    mil enhorabuenas a los dos por el carrerón. Yo no he corrido nunca más de 42 km seguidos, pero la verdad es que no me tienta para nada.
    Sería interesante si comentarais vuestras sensaciones los días siguientes, recuperación, agujetas y tal.
    Un saludo,
    Anton

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    1. Gracias! Sobre los dias posteriores... lo que más noto es un cansancio general - y con frecuencia la necesidad de dormir la siesta jaja como hice todas las subidas con bastones, también noto todo el tren superior bastante cansado. Por suerte no tengo casi agujetas en las piernas. Creo que lo mas importante es respetar al cuerpo y no volver a entrenar con intensidad hasta notarnos 'recuperados'. Por otro lado, cuando acumulo varias carreras largas en 2-3 meses, el 'motor' se va cansando y, aunque muscularmente me note bien, algunas semanas hay que pomarselo con muuuucha calma para no ir 'revolucionado' de pulsaciones a ritmos lentos. Animo, y a por los ultras!

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  3. Increíble llevar tan al límite el cuerpo humano..
    Eso sí: invitar a estas carreras a personas del pueblo Raramuri y a ver qué pasa.
    Salud!

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  4. Felicidades, un ejemplo a seguir!!!

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