martes, 4 de agosto de 2020

LA GRAVEDAD DE LA COVID-19 Y EL SÍNDROME METABÓLICO: LA CLAVE DE LA ALIMENTACIÓN



LA GRAVEDAD DE LA COVID-19 Y EL SÍNDROME METABÓLICO: LA CLAVE DE LA ALIMENTACIÓN

Tiempo de lectura, 8 min

Hace unas semanas, la científica Maryanne Demasi publicó este artículo en el BMJ Evidence-Based Medicine titulado "COVID-19 and metabolic syndrome: could diet be the key?" (COVID-19 y síndrome metabólico: ¿podría la dieta ser la clave?).

Aquí el enlace: http://dx.doi.org/10.1136/bmjebm-2020-111451


Maryanne Demasi completó su doctorado en investigación médica en la Universidad de Adelaida y trabajó durante una década en el Royal Adelaide Hospital como investigadora científica especializada en investigación de artritis reumatoide. En la actualidad ejerce como reportera y presentadora científica en Australia. También ha trabajado como asesora del Ministro de Ciencia y Economía de la Información del Gobierno del sur de Australia. Ha recibido los premios del National Press Club of Australia en 2008, 2009 y 2011 por "Excelencia en periodismo de salud".

Me ha parecido interesante este resumen de la evidencia de la alimentación rica en azúcares y carbohidratos refinados como una de las principales causas del Síndrome Metabólico (obesidad abdominal), entidad que complica enormemente la clínica de esta COVID-19, la enfermedad causada por este nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

He escrito el artículo, variando algunas frases y añadiendo algunos comentarios personales, adjuntando la bibliografía (hipervínculos) que sustenta las afirmaciones de Demasi.


Ahí va,


En la actual pandemia de COVID-19, los gobiernos de cada país están recomendando (en algunos casos exigiendo) el distanciamiento social, el uso de la mascarilla en distancias cortas y espacios cerrados y una buena higiene de manos.

Sin embargo se presta poca atención al impacto potencial de la alimentación en los resultados de salud. Una mala alimentación es la contribución del estilo de vida más significativa a la carga  crónica de enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardiovascular (Mokdad 2018).

A fecha de este 30 de mayo de 2020, la CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades) informó que entre los casos de COVID-19, las dos condiciones de salud subyacentes más comunes fueron la enfermedad cardiovascular (32%) y la diabetes (30%) (Stokes 2020).
Las hospitalizaciones fueron 6 veces mayores entre los pacientes con estas patologías previas (45.4%) que aquellos sin ellas (7,6%). Las muertes fueron 12 veces mayores entre pacientes con condiciones subyacentes  (19.5%) en comparación con aquellos sin condiciones subyacentes (1,6%).

Dos tercios de las personas en el Reino Unido que han enfermado gravemente por la COVID-19 tenía sobrepeso u obesidad y el 99% de las muertes en Italia han sido en pacientes con preexistencia de afecciones, como hipertensión, diabetes y enfermedad cardíaca (World Obesity Federation 2020).

Estas condiciones, conocidas en su conjunto como Síndrome Metabólico (SM), están vinculadas a una  peor respuesta inmune frente a las infecciones y peor respuesta inmune al recibir una vacuna (Andersen 2016) y con mayores complicaciones y mayor gravedad de las enfermedades infecciosas como la COVID-19 (Richardson 2020).

Un factor importante que impulsa la fisiopatología. del síndrome metabólico es la Resistencia a la Insulina (Insulino Resistencia IR), que lleva implícitos niveles altos de insulina de forma constante en el paciente.
Por eso, el SM también se le conoce como Síndrome Hiper-insulínico. En esta muy frecuente entidad en la población adulta (cualquier persona con "barriga" aunque esté relativamente "delgado") se da una respuesta biológica deteriorada a la insulina, la hormona que regula los niveles de azúcar en la sangre. Esta disregulación de la glucosa en sangre, con altos niveles de glucosa y se insulina, contribuye a la inflamación arterial y al riesgo cardiovascular. Este hiperinsulinismo es el principal factor del riesgo cardiovascular y no el colesterol ni la teoría de las calorías (Demasi, Lustig y Malhotra 2017).



Un reciente estudio de pacientes con COVID-19 con diabetes tipo 2 demostró que aquellos con un mejor control de la glucosa en sangre tuvieron mejor pronóstico que aquellos con un control deficiente de la glucosa en sangre (Zhu 2020).
Concretamente, un buen control de la  glucosa en sangre, con poca variabilidad, se asoció con un menor número de intervenciones médicas, de lesiones importantes en órganos y una menor mortalidad por cualquier causa durante la hospitalización, en comparación con los pacientes con un peor control de la glucosa en sangre (mayor variabilidad glucémica).













El factor más significativo que determina los niveles de glucosa en la sangre es el consumo de carbohidratos en la dieta, es decir, carbohidratos refinados, que a la postre son almidones (cadenas de múltiples glucosas).
Sin embargo, las recomendaciones dietéticas oficiales de la mayoría de los países occidentales recomiendan una dieta baja en grasas y alta en carbohidratos (harinas, cereales), lo cual exacerba estos niveles altos de glucosa en sangre.
Estas pautas dietéticas forman la base de los menús en las residencias de ancianos y de los hospitales, donde las personas con COVID-19 y síndrome metabólico pre-existente están recuperándose de la enfermedad por este SARS-CoV-2.

El problema no solo se limitaba las residencias y hospitales. Como hemos estado confinados, sin salir demasiado a comprar, muchos ancianos han ido almacenando productos no perecederos y baratos (ricos en carbohidratos) como la pasta, el pan, las galletas, el arroz y los cereales (Baldridge 2019).




Nuestro suministro de alimentos está dominado por alimentos altamente procesados ​​y envasados, baratos y no perecederos, pero que escapan a los mecanismos naturales de saciedad, haciendo que comamos mucho más sin saciarnos.

El 71% de los alimentos disponibles en los EEUU se clasifican como ultra-procesados. Alimentos y bebidas como las pizzas, donuts, galletas, barritas, croissants, zumos de frutas y otras bebidas azucaradas.

Estas bombas de azúcar (bebidas azucaradas) generan continuos niveles altos de insulina  y de inflamación, especialmente en aquellas personas con Síndrome Metabólico (más insulino resistentes, que necesitan mayor secreción de insulina para "poder esconder" toda esa glucosa+fructosa).



LA RECIENTE GENERALIZACIÓN DE LA COVID-19 Y FALTA DE ENSAYOS CLÍNICOS CON ALIMENTACIÓN LOW CARB

Dado que el mundo se acaba de enfrentar a la rápida transmisión y expansión de este nuevo virus, ha habido pocas oportunidades para llevar a cabo ensayos clínicos sobre si los pacientes con la enfermedad COVID-19 van mejor con una alimentación baja en  carbohidratos en comparación con otras dietas.
Sin embargo, hay evidencia sólida de que la restricción de carbohidratos en la alimentación es una forma segura y efectiva de lograr un mejor control glucémico y una mayor pérdida de peso, así como reducir la necesidad de medicación en el manejo de la diabetes tipo 2 (Feinman 2015, A McKenzie y S Hallberg 2017)

Una revisión sistemática que comparaba una alimentación baja en carbohidratos versus una dieta baja en grasas mostró que la alimentación baja en carbohidratos fue superior para lograr un mejor control de la glucosa (azúcar en la sangre), así como para reducir los factores de riesgo cardiovascular a corto y largo plazo para personas con diabetes tipo 2 (Van Zuuren 2018).

En la población médica ha habido (y sigue habiendo) una reticencia en aceptar los

beneficios de una alimentación baja en carbohidratos, principalmente porque contradice las pautas dietéticas oficiales que recomiendan que los carbohidratos compongan entre el 45% y el 65% del total de calorías diarias. 
Pero la población de médicos "Low Carb" ha hecho progresos significativos en los últimos años. Por ejemplo, en 2018, Diabetes Australia lanzó este Documento de Posición indicando que había evidencia científica de que hacer una alimentación baja en carbohidratos podría ser segura y útil para reducir los niveles de glucosa en sangre, reducir el peso corporal y controlar las enfermedades cardiovasculares, así como los  factores de riesgo como la dislipidemia aterogénica (Triglicéridos altos y bajo Colesterol HDL, protector) y la hipertensión arterial (en su mayoría, de causa "insulino mediada" y no dependiente de la sal de la dieta).

Además, en 2019, tanto la American Diabetes Association como en 2020 la Diabetes Canada, respaldaron las dietas bajas en carbohidratos como opciones viables para mejorar la glucemia y explicando su potencial para reducir la necesidad de medicación para personas con diabetes tipo 2.

Hay algunas instituciones médicas que lideran esta manera de alimentación como estrategia terapéutica para mejora la salud cardiovascular y combatir el Síndrome Metabólico y los estados pre-diabéticos. Un Hospital en West Virginia en los Estados Unidos
ha respondido a las peticiones para mejorar el entorno alimentario de sus pacientes eliminando todas las bebidas azucaradas de sus máquinas expendedoras y cafeterías. Bravo! (Cucuzzella 2018).


El Jefferson Medical Center es también uno de los primeros hospitales en los Estados Unidos en ofrecer una alimentación baja en carbohidratos a sus pacientes con diabetes. El Hospital Tameside en Manchester se convirtió en el primero en Gran Bretaña en eliminar todo el azúcar añadido a las comidas que se preparan para los acompañantes y para sus sanitarios y ha retirado los snacks azucarados y las bebidas comerciales de su menú.


En conclusión,

La reducción de los carbohidratos en la alimentación es una intervención simple y segura que produce mejoras en el control de la glucemia y que se puede implementar junto con la atención habitual en un centro médico o en el hogar o en residencias de ancianos.

Aunque que la fisiopatología de la COVID-19 es multifactorial, la Resistencia a la Insulina es uno de los determinantes más potentes de la disfunción metabólica, del deterioro metabólico.

Siendo que, según un reciente estudio, se ha descubierto que nada más y nada menos que el 88% de los estadounidenses son metabólicamente "no saludables" (cumplen uno o más de los criterios de SM (Araújo 2019), la medida en la que esta condición contribuye a la gravedad de la infección por COVID-19 es probable que sea muy significativa.

Por lo tanto, la adopción de consejos de alimentación para las personas con Síndrome Metabólico (más de 3/4 partes de las personas de más de 45 años en el mundo occidental) como se propone en el Reino Unido (Gallagher y Malhotra 2020) debería ser respaldada  más ampliamente por los gobiernos y las políticas sanitarias a nivel mundial, para reducir la carga de enfermedad de los millones de personas con síndrome metabólico (obesidad abdominal) que puedan contraer la actual COVID-19, tanto ahora como en el futuro.

¿Qué deberíamos comer para mejorar nuestra salud metabólica y prevenir el S Metabólico, tan omnipresente en la población adulta?

Deberíamos comer todo tipo de verduras de hoja verde, así como hortalizas y, de vez en cuando, alguna legumbre. No deberíamos evitar la comida de origen animal que, por regla general, no tiene apenas nada de glucosa. Es decir, podemos (y debemos) comer huevos a diario (no hay un límite, pero sin pan, claro), pescados (tanto azules como blancos) y carnes, tanto ave (pollo) como carnes rojas (no procesadas).

Deberíamos evitar el pan blanco, las patatas fritas, las bebidas azucaradas, reducir los cereales, el arroz blanco, la pasta y demás harinas.
En una sola frase tomar a diario, sin otro límite que el de nuestra saciedad, verduras, huevos, pescados y carnes. Beber agua, según nuestra sed.
Y tomar también, de forma moderada, frutos secos, legumbres y lácteos enteros.

Además, exponernos de forma diaria al sol (sin quemarnos), dormir bien (al menos 7-8 horas), reducir el estrés, movernos (caminar, correr, ciclar, hacer ejercicios de fuerza) y fomentar las buenas relaciones personales.

Gracias Maryanne Demasi




lunes, 3 de agosto de 2020

ESTIBA FREDA en E-bike desde Benasque (y descenso Planadona Cerler-Anciles), sábado 25 jul 2020

El vídeo de nuestra ruta circular

Estiba Freda en E-bike desde Benasque
(y descenso de Planadona Cerler-Anciles)

Sábado 25 jul 2020, Valle de Benasque

Distancia: 44 km
Desnivel: 1.900 m
Horario: 3 h 45 min

El Track: Pinchando aquí

En agosto de 2017, con btt normales, hicimos el Estiba Freda, tras dormir en el Embalse
de Llauset y portear al día siguiente la bici al collado de Llauset. Era una travesía a Benasque en una actividad que comportaba dos vehículos y ocupar todo un fin de semana. Fue un fin de semana memorable (aquí la entrada).


Ahora con la e-bike, las opciones para subir a Estiba Freda con btt se abrían, pudiendo subir montados en la bici desde el mismo Benasque y pudiendo hacer la actividad en el mismo día, como así fue.

En este caso, salimos del mismo Benasque y subimos a Cerler. Se puede subir parte del tramo por pista, pero para coger sombra e ir más tranquilos ahorrando batería (modo Eco), fuimos por la carretera. Luego seguimos hacia el Ampriu por la carretera, desviándonos un poco antes, para tomar la pista de Ardonés, en el km 13,5  de la ruta.

Recorremos la pista de Ardonés, pasamos por el Ubago de Ardonés y cruzamos por el puente el barranco que viene de Roques Trencades (16,6 km, buen lugar para coger agua, aunque luego cruzaremos otro río).
Al llegar a la Cabaña de Ardonés (km 17,5) continuamos por la pista/trocha/senda (alternando según ratos) que va subiendo a media ladera, al norte. Tras cruzar el barranco del Clotet, la trocha sigue contorneando la ladera de la montaña por la izquierda llegando a un llano o proa (zona de El Frontón, en el mapa de Wikiloc).
La senda luego pierde un poco de altura y nos dejamos caer en diagonal, a media ladera, hasta cruzar el barranco de la Mascarada (km 19,2 y 2.070 m de altura). Este será el último barranco donde podremos coger agua. Importante hacer acopio en días de calor.

Aquí empieza verdaderamente la pendiente fuerte. El próximo km es muy sostenido y lo subiremos con asistencia de la bici, al menos la 3º marcha (EMTB), pues tiene tramos muy inclinados (incluso metiendo la 4ª en algunos tramos). Con técnica se puede ciclar todo sin bajarse de la bici, algo impensable en una btt normal, que exigiría portear todo ese kilómetro.
Así, llegaremos triunfales al lomo herboso (Picalbo, 2.200 m) al final de esta subida, con vistas a Posets/Perdiguero. En este llano herboso giraremos casi 180º a la derecha, para apuntar al lomo o cordal que recorre toda la bajada del Estiba Freda (en este caso, nuestra subida).

Es la zona marcada como Feixines de la Leña en el mapa de Wikiloc. Las rampas son a ratos muy inclinadas y es casi imposible hacerla toda montado, pues la rueda resbala con la piedrecilla suelta y a ratos hay que subir a pie, con el modo de asistencia "Walk". Pero salvo esos tramos más inclinados, se puede ciclar la mayor parte. Una vez alcanzada la cota 2.400 m del cordal de la Tuca Royero podemos ciclar con facilidad en terreno suave.

Nos dejaremos caer luego a unos lagos a 2.500m y seguiremos, por terreno llano a buscar la subida del lomo final a Estiba Freda. Esta subida final, de pendiente entre suave y moderada, sí que se puede subir en su totalidad montados en la e-bike. Es una verdadera delicia pues el grip es muy bueno, permitiéndonos llegar a la misma cima del Estiba Freda, sobre nuestras bicis. Una sensación espectacular que intenté plasmar en el vídeo en el minuto 1'27", filmando a Luis y Toya en los últimos metros a la cima.


Estiba Freda (2.694 m). 2 h 45 min desde la salida de Benasque

Preciosa atalaya desde la que mirar el Aneto y sus maladetas, así como Vallibierna, Basibé, Cerler, el valle de Benasque y sus macizos de Posets/Perdiguero.

Tras un cuarto de hora en la cima, nos preparamos para el descenso de Estiba Freda. La senda es muy rápida, con mucho flow. Se coge mucha velocidad. Conviene no ir demasiado cerca del compañero de delante por si hubiera alguna piedra grande en la senda, para poder evitarla.

El tramo que viene tras la Tuca de Royero es el más inclinado y hay que descenderlo más pausadamente, controlando bien la velocidad con ambos frenos, a ratos bloqueando la rueda de atrás. Luego el terreno vuelve a ser sencillo.

Finalmente, en el km 29, en la cota 2.170, en la zona herbosa y llana de Picalbo, tomaríamos el desvío a la izquierda desde la ruta normal. El descenso normal a Benasque sigue la senda, que baja en diagonal a la derecha y se mete en el bosque, para bajar por el Pinar de Belarta. Es la bajada clásica, espectacular, que termina en el Camping de Ixeia. Si bajáis por aquí podéis seguir el track natural de cuando hicimos la travesía Llauset-Benasque (pinchando aquí).

Nosotros queríamos bajar a Cerler para subir luego al Rincón del Cielo y hacer la bajada final a Anciles por Planadona, una excelente y larga senda de enduro de la mejor calidad del Pirineo.
Para bajar a Cerler, desde el lomo herboso de Picalbo, lo más sencillo para no complicarse es volver por la ruta de Ardonés por la que hemos venido.
Nosotros quisimos investigar una ruta de bajada directa por la zona del Barranco Alto. Este tramo está borrado del track, pues fue un poco de "investigación", con tramos de "embarcada" que combinaron con otros tramos buenos, pero que creemos poco conveniente publicar para no embarcar al personal (disculpen las molestias).

Pasamos por las Minas de azufre y desde allí tomamos la senda final que nos dejaría en la parte alta del pueblo de Cerler.
Desde allí tomamos de nuevo la carretera que sube a Ampriu, saliendonos en la curva de la cota 1.680 m y tomando la pista que se adentra en las pistas de esquí en dirección al Rincón del Cielo. Tras pasar el inicio del Telesilla del Rincón del Cielo, la pista continúa 1 km más, en suave descenso, hasta llegar al comienzo de la bajada de Planadona, con cartel indicador.

Descenso final de la "Planadona" a Anciles

Para mí uno de los mejores descensos del Pirineo, con calidad, nivel de enduro entre moderado y algunos tramos difíciles y mucha longitud. Exactamente 3 km de descenso directo non-stop. Una delicia. Llegas a las calles de Anciles.

Tras recorrer el pueblo, tomaríamos finalmente los 2 km de carretera secundaria (HU-V-6414) ue nos devolvería a Benasque, cerrando así el círculo de 44 km y cerca de 2.000m de descenso sumando el de Estiba Freda a Cerler y el de Planadona a Anciles.
Sin duda uno de los 5 mejores descensos de enduro del Pirineo. Gracias Champi, Toya y Luis por llevarme a conocer estos paraísos.

Jorge García-Dihinx Villanova

Vista general de nuestra circular


Subiendo a Picalbo desde las lomas de Ardonés


Este es el tramo más inclinado desde la loma herbosa de Picalbo y la cima de la Tuca Royero
Se puede ciclar casi todo, pero algunos tramos hay que subirlos a pie


Luis, de nuevo sobre la e-bike, en un tramo más tumbado


Vistas den ensueño hacia Maldito y Aneto


También vemos Tempestades y Russell


De la Tuca Royero nos dejamos caer a los lagos situados a 2.500 m


El macizo del Aneto siempr presente


Compartiendo estas maravillas de la naturaleza


Llegando a la cima de Estiba Freda
Gracias por la foto, Champi


Maldito, Pico del Medio, Coronas y Aneto, entre otros


Listos para bajar


Punto de la pista de Cerler donde marca el desvío para coger la senda de Planadona


Luis en la bajada de Planadona a Anciles


sábado, 1 de agosto de 2020

PACINO, circular con la puesta de sol, Sallent de Gállego, viernes 24 julio 2020

 Tuca y Kilian en la cima del Pacino, a las 9 de la tarde, con el sol en el horizonte

Pacino, circular con la puesta de sol

Sallent de Gállego, Viernes 24 de julio

Distancia: 11 km
Desnivel: 680 m
Horario: 1 h 50 min
El track: https://es.wikiloc.com/rutas-carrera-por-montana/pacino-en-circular-con-la-puesta-de-sol-24-jul-2020-53812402

Este pasado viernes empezaba mis vacaciones y aprovechaba la primera tarde para escaparme a última hora con los chuchines. Tras una semana de trabajo sin huecos matinales y con mucho calor por las tardes, la mejor forma de darles algo de ejercicio a los perros era hacer una ruta a última hora, aprovechando la sombra de las 8 de la tarde y la altura y frescor de Sallent, con 10 grados menos que Huesca.
Salía de Chimillas con 33ºC pero el termómetro empezaba a bajar conforme pasaba por Biescas y, al llegar al cementerio de Sallent, el termómetro marcaba 22ºC y bajando. Perfecto para los perros y para correr sin tener que llevar agua. Basta un trago antes de salir del coche.

Ese día entraba flujo de norte y soplaba alegre el viento del norte antes de salir, así que cambié la camiseta de tirantes por otra de maga corta. Me meto en la mochila un cortavientos y salimos a dar nuestra clásica vuelta al Pacino.

Breve reseña:

Esta circular al Pacino evita mucha de la concurrida ruta normal al Pacino (aunque bajaremos por ella).
Si subimos en coche desde abajo del valle (Biescas), llegando a Sallent dejaremos el desvío al pueblo y continuaremos unos metros más, hasta la explanada del Cementerio de Sallent, donde tendremos sitio de sobras para aparcar

Desde el Cementerio de Sallent, cruzaremos la carretera para coger, en frente, la senda con cartel de PR que recorre la cara norte del Pacino (realmente cara NE) hacia la izquierda (al sur).
La senda es muy sencilla de seguir y comienza con varios subes y bajas. Llegaremos a un punto clave, justo 1 km tras la salida, tras cruzar una zona de barro (seco o húmedo según haya llovido o no). Tras ese cruce, debemos subir arriba a la derecha pradera arriba, siguiendo los postes de medio metro con las marcas amarillas. Lo habitual es continuar a media ladera por la senda que continúa al sur (error).

Subiremos pradera arriba siguiendo las estacas de madera (cortitas, de medio metro), salvando 100 m de desnivel de forma sostenida, hasta entrar en un precioso hayedo, donde el terreno permite descansar.
Desde allí sale a la izquierda una senda en suave diagonal que se elevará hasta una zona de cortados espectaculares sobre los cuales la senda pasa en horizontal. El siguiente km es muy horizontal y permite correr con comodidad, a media ladera, con vistas hacia Panticosa.
Finalmente, entre el km 2,8 y el km 3 tendremos que remontar unos metros hasta llegar a un punto en el que la senda, ya asomándose a la zona de las Crampas (Sandindiés) inicia un agradable descenso por el que trotar. Este año hay mucha vegetación a ambos lados de la senda, que casi la entierra en algunos tramos.

Pasaremos por un breve bosque oscuro, como de cuento, antes de salir donde nuestra senda confluye con la que viene de Escarrilla ( km 3,5). La senda continúa horizontal, a media ladera por la cara sur del Pacino, en tramos muy buenos para correr durante 1 km más.

A partir del km 4,3 la senda empieza a subir. Poco después (km 4,7) llegaremos al desvío que sigue en descenso hacia el Embalse de Escarra. Nosotros tomaremos el ramal que asciende a la derecha, rumbo al collado del Pacino.

Tenemos un tramo de amplias lazadas, que suben por las laderas herbosas de la cara oeste del Pacino. Si vamos a la cima, unos 100 m antes del collado del Pacino, podemos tomar una senda poco definida que sube más vertical, a la derecha, directa al hombro del Pacino.
Los últimos 120 m de desnivel a la cima son los más inclinados y duros, pero se suben con ilusión (y tirando de bastones), sabiendo que estamos llegando ya a la cima.

Punta del Pacino (1.965 m). La cima estaba solitaria a las 9 de la tarde, como era de esperar. Allí estuvimos varios minutos los tres, Tuca, Kilian y yo, haciéndonos fotos con unas vistas preciosas a los 360º a la redonda.
El flujo de norte formaba ese mar de nubes que caía como una cascada de agua desde el Portalet al lado español. El contraluz a esas horas antes de la puesta de sol era espectacular...

Tras disfrutar a solas de esta cima, iniciamos el descenso al Collado del Pacino (1.830m), por la senda bien marcada. Desde el collado, la senda es una maravilla para dejarse caer corriendo, con largas zetas, tumbadas, muy fáciles para volar.

Entraremos luego en uno de los hayedos, saliendo de él y volviendo a entrar en otro antes de salir definitivamente por la pradera que nos llevará finalmente a la pista que lleva al Parking del Pacino, al lado de la carretera. km 10, 1.400 m

Allí, si vais con perros, hay que tener cuidado y llevarlos bien atados, pues quedan 700 m por carretera para volver al Parking de Cementerio de Sallent.
Existe también una forma de volver allí evitando la carretera. En esa ruta alternantiva se va alternando campo a través con tramos de senda, desviándonos de la ruta normal, a la derecha, en el km 9 a 1.500 m de altura. Cruzaremos prados, sobre senda que se pierde y no siempre se encuentra. Es un poco salvaje ese desvío, pero así evitas los últimos 700 m de carretera.

El Pacino, en circular, una actividad para todos los públicos y que nunca defrauda.

Jorge García-Dihinx Villanova


 El track en formato KLM sobre el mapa de Google Earth


 Foratata, Sallent de Gállego y el embalse de Lanuza


 En el desvío al embalse de Escarra


 Kilian, ya cerca de la cima


 Vistas desde la antecima hacia el embalse de Escarra y la Sierra de la Partacua


 Impresionante mar de nubes al contraluz entrando desde Francia


 Kilian y Tuca también flipan con las vistas


Kilian y el Midi d'Ossau 


 Vaya pareja estáis hechos!


 Listos para bajar?


 Tuca, en la senda que baja del collado del Pacino


 Últimas luces hacia la frontera
El día se termina...