miércoles, 11 de marzo de 2009

PEÑA FORCA Y RINCON DE ALANO 11 MARZO

Julián Tapia, con crampones sobre los últimos metros al Peña Forca

Peña Forca (2.391 m) y Rincón de Alano (2.357 m) desde Zuriza

Miércoles 11 de marzo

David Latre, Julián Tapia y Jorge García-Dihinx

Desnivel: 1.200, + 150 más al Rincó de Alano

Reunión del Meriva con el Focuss de Latre en Puente La Reina a las 7:45 AM

Breve reseña del recorrido:
Se sale desde el Camping de Zuriza con esquís puestos por la pista de Taxeras. Nos adentramos en el bosque, cruzando la pista, que va haciendo varias lazadas. Se sale del bosque de baobabs y se sube directo al sur por la ladera orientada al norte que lleva al Paso de Taxeras. Es el único punto de acceso en la muralla de los Alanos, que son como las almenas que protegen al Castillo de Peña Forca (otro castillo más? Pero sin van tres… Menudos príncipes estamos hechos).

Rampas empinadas. Primero cuchillas y luego ya crampones para los últimos 100 m a la Brecha o Paso de Taxeras, que está con nieve dura tras los azotes del viento (recibe también el Efecto Venturi de los collados).
Tras superar el paso, entramos en los Salones Reales del Peña Forca, un amplio altiplano flanqueado al norte por las almenas de los Alanos. Al sur desagua por el Estrecho de Raya en la pista que lleva a Siresa. Quitamos cuchillas y surcamos el interior del altiplano del Castillo hacia el Este. Hay subes y bajas y pensamos que a la vuelta habrá que remar (pero la vuelta flanqueando por arriba de las almenas nos permitirá volver a la brecha sin remar nada, bien!).

Llegamos al fondo del altiplano y giramos a la derecha (sur) para subir al último collado que hay antes de la muralla rocosa del Peña Forca. Crampones para acceder a la cresta final. Los primeros 30 m son expuestos y están muy duros, así que hay que subir con atención y mejor si se lleva piolet para el destrepe. Luego paseo por la cresta hasta el vértice geodésico.

Le hago una foto de cima a Latre, que sale pitando de vuelta al coche (tiene que trabajar en Jaca en unas horas). Se cruza con Julián en la cresta, se dan la mano y se desean suerte en el descenso.
Julián y yo, tras destrepar con crampones y piolet (con sumo cuidado y de espaldas) la rampa helada al collado, flanqueamos con esquís al sur para subir con pieles al Rincón de Alano, la otra esquina del castillo. Como si fuéramos de la torre sur a la torre norte del palacio. Desde allí saco un retrato al Castillo de Acher, mucho más elegante, erguido y con recuerdos de caballeros y princesas este pasado enero.
Para volver al paso de Taxeras, sin perder altura, vamos esquiando trazando bella diagonal sobre las almenas de los alanos. Es un verdadero paseo de príncipes, controlando que cada vigía esté en su puesto en las almenas que defienden el castillo de los ataques. (Todo en regla su majestad). El flanqueo es cómodo, rápido, con nieve primavera al ser ladera sur. Seguimos la rápida huella que nos ha dejado David. Unos cuantos giros al final y ya estamos en el Paso de Taxeras.
Acceso estrecho (casi no caben los esquís cruzados…) y luego descenso con nieve dura, con cuidado. 100 metros más abajo nieve excelente para giros a placer. Llegando al bosque, nieve ya muy húmeda. Recordamos que estamos a sólo 1.400m y en el mes de marzo...
Seguimos la huella por el bosque hasta Taxeras y luego por la pista, con paso patinador, al solecito, hasta el Meriva. Serán unas 6 horas y media en total. Larga ascensión por su distancia y aproximación a una cima original que pocos años tiene tanta nieve desde el coche casi entrando la primavera.
Abrazos,
Jorge








David Latre, por la pista de Taxeras


David y Julián, silueteados saliendo del bosque







David Latre, llegando al Paso de Taxeras


En el interior del Altiplano tras superar el paso de Taxeras


David, cima en el Peña Forca





Impresionante el Castillo d Acher (zoom)


Jorge en la cima del Rincón de Alano (y la mochila??)

Las almenas de los Alanos



sábado, 7 de marzo de 2009

TURBON,VICTORIA CONTRA EL VIENTO 7 MARZO

Héctor, Lucy y Fer, descendiendo del Turbón, con fuertes vientos

Castillo del Turbón (2.492m) con esquís, desde San Feliu de Veri
Sábado 7 de marzo de 2009

Con Fer, Lucy, Héctor, Miguel Ángel, Isabel, Guillermo y su Majestad Lord Miguel Puyal (Rey del Castillo de Acher)

Ayer una nueva princesa de las nieves fue consagrada: Lucy Craig, que plantó cara a los fuertes vientos que soplaban en el Turbón y llegó arriba en un día en el que nunca tuvimos claro si volveríamos o no con la cima conquistada. Congratulations Princess Lucy!!
AHÍ TENÉIS EL VÍDEO QUE HIZO HÉCTOR DE NUESTRA ASCENSIÓN:



Situación: Pirineo recién nevado, cargado hasta los topes, blanco como una tarta. Riesgo de aludes fuerte hacia Navarra, algo menor hacia Cataluña. Patrón de norte que puede cubrir la frontera por la mañana. Previsión de vientos del norte entre moderados a fuertes.

A dónde vamos?
Pues al Turbón! (que ya era hora).

Pues ojo con el Turbón... Siempre queremos ir cuando “está de norte” porque se encuentra muy retrasado al sur de la cadena axial, bien protegido de las nubes por la barrera fronteriza (pero no del viento...). Pero claro, nunca queremos ir un día normal de anticiclón, sin vientos, porque claro, en un día así vamos a por “uno de los grandes”, no?
Pues bien, señores, el Turbón es “uno de los grandes”. O mejor dicho, no regala a nadie su conquista. Ahí va lo que nos pasó:

Desayunamos a las 8 en Castejón de Sos y tiramos en coche por la carretera de Las Paúles al Coll de Fades, donde tomamos el desvío a San Feliu de Veri (Veri, el agua del Pirineo. Aunque en el camión de Veri salga la foto del Mont Blanc... ja, ja...). Y ete aquí, que nos topamos con un Golf “empanzado” en un ventisquero de nieve al llegar al pueblo. Les echamos una mano. Un rato de palear y “pafuera”.
Temiéndonos más ventisqueros en la pista que sale desde allí hacia La Muria, dejamos los coches y salimos andando desde allí... El Turbón se ve lejos, lejos... Pero somos ya caballeros de otro castillo (el de Acher) y haremos lo que sea necesario para conquistar éste.

Foqueamos unos por la pista mientras otros andan. Ya en La Muria todos ponen esquís. Al fondo se ve la cima del Turbón, con fumarolas de nieve al viento que anuncian que arriba “sopla” de lo lindo. Seguimos la ruta que suele realizar Daniel Mur, yendo al sur al Plano de la Muria y siguiendo la pista que sigue al sur trazando algunas lazadas hasta llegar a la Selva Plana. Por fin, Miguel Ángel da con el camino que, girando a la derecha (al W) sube por un barranco hacia arriba.
Nueva situación: Nieve recién caída + sol a tope = zuecos a tope... Qué pasada de zuecos se nos hacían señores! Toda la suela del esquí con 15 cm de nieve pegada... El esquí pesaba como un plomo!
Isabel, (nombrada Princesa ya en la pasada Alta Ruta Oza-Linza) abre huella (con un par) y aprende pronto el paso de baile de golpe de talón. Eso es, paso adelante, golpe de talón para soltar zueco, paso adelante, golpe de talón. Y así todo el rato. Todo un arte... Es que si no, no había otra, señores.

Salimos por fin del bosque y la zona se abre. Pinos sueltos y mucha nieve, más fría por el aire y que hace menos zuecos. Bien! Llegamos al alto que nos deja por fin ver el Turbón en todo su esplendor (qué espectáculo...) y su famoso valle interior: La Coma de San Adrián. El viento empieza a pegar fuerte. Me abrigo cabeza y cuerpo antes de seguir. Descendemos en suave flanqueo al fondo de la Coma de San Adrián y por allí que seguimos rumbo al sur, siempre hacia el sol.
Dentro de la Coma, el viento nos pega fuerte, muy fuerte, cada vez más. Por suerte, es de norte y nos da en la espalda. Creo que con una vela habríamos recorrido la Coma en 2 minutos.

Unos cuantos paran a abrigarse más. Yo, como no tengo nada más que ponerme (las 3 capas de siempre, para todo el año) sigo adelante. El grupo empieza a estirarse. El viento pega cada vez más, pero el día sigue soleado, los cielos limpios y la cima, que se ve allí a lo lejos, esperándonos.

Al rato me vuelvo y veo al grupo parado. Ayyysss que se me van a dar la vuelta... Miguel Puyal aprovecha que les miro para hacerme señales de que se algunos se van a dar la vuelta. Vaya... Pero al rato... veo a 3 que siguen. Yupiii! Pues yo sigo p’alante, que me estoy quedando tieso.

Y continuo, con vientos huracanados en mi espalda y el sol de cara. El viento transporta miles de gránulos de nieve que pasan a mis lados (y se meten entre la suela de mis botas y la fijación, impidiendo que la bota baje del todo a la suela en cada paso). Da igual, yo sigo. En peores situaciones hemos estado, no? Cada vez que me vuelvo para mirar al grupo, centenares de esos gránulos de nieve se me clavan como alfileres en la cara (menuda vueltecita nos espera, pienso). Pero somos caballeros, no gallinas. Y mientras me sigan estos a lo lejos, p’arriba que voy.
Las correas de la mochila me pegan por todo el cuerpo con los golpes de viento. Algunos golpes en la cara, de esos que duelen. Qué tozudos somos lo mañicos, eh?

En esto que veo que, antes del collado final, ya puedo ir girando a la derecha (W) para coger el lomo final a la cima. Pero si está ahí mismooo... Ahora si que ya no puedo renunciar. Sí, sopla una pasada, pero sigue el sol y yo sigo con ganas. Me pregunto... cómo soplará en la cima?

Salgo de la Coma de San Adrián y voy subiendo por el lomo. Nieve dura pero rugosa, que no exige cuchillas, bien! Al poco, me doy cuenta de que sopla menos (¿C’morrr???). Clarooo, el Efecto Venturi!!!
Sí, el efecto Venturi!! Todo el aire que venía del norte se canalizaba por la Coma de San Adrián, donde se aceleraba como en un túnel. Ocurre lo mismo en el Valle del Kali-Gandaki en los Annapurnas (verdad, Pilar?) o en el Valle del Ebro con el Cierzo. La columna de aire busca el paso más sencillo y se canaliza en esa “rampa” natural, acelerándose. Así, subiendo a la cima por el lomo, fuera de la canal, los vientos (que ya eran de cara) eran la mitad de fuertes que en la Coma. Qué bieen!!!

Me doy la vuelta y veo a lo lejos a los 4 que me siguen (creo que son Miguel, Héctor, Fer y Lucy). Les veo parados ya cerca del collado, soportando el viento en la zona de más violencia de todas. Y yo les grito con mis pensamientos: “Salid de ahí chicooosss. Estáis donde más viento haceee...” Pero no pueden oír mis pensamientos, claro. Así que intento foquear de forma elegante, como el que da un paseo por el parque, bien tieso, como si nada (y es que allí en el lomo cimero soplaba mucho menos). Y lo hago con idea de que me vean y remarquen que está chupao.

Sigo subiendo el lomo y ya los pierdo de vista. Habrán seguido? Se habrán dado la vuelta? Me estarán esperando en ese infierno justo en el ojo del huracán del Efecto Venturi?
Sin saber las respuestas a estas preguntas, sigo progresando con esquís, decidido, por el lomo que conduce a la cima. Veo por fin el pilón del vértice geodésico. Allí esta!! La cima del Turbón!! Ya no se me puede escapar... Tantos años detrás de esta cima...

Llego eufórico. Por fin...
Cima en solitario. Mejor en compañía, claro, pero qué podía hacer. También tiene su toque romántico, no? Así místico, de soledad, de sentirte como un privilegiado, de encontrarte entre la Tierra y el Cielo (todos llevamos a un Gastón Rebuffat dentro). Aquí arriba si que pega bien el viento. Me quito los guantes para hacer alguna foto (sin que se me hielen los dedos). Todo el Pirineo está ya despejado. Pienso en amigos que estarán en esos momentos esquiando en Panticosa y en Piau y me alegro por ellos. Me quito las focas y hago un rebullo con cada una antes de meterlas en el pecho (ni intento plegarlas, con ese vientecito...). Aguanto 5 min en la cima. No viene nadie. Me estarán esperando?? Pues a bajar.

Vuelta esquiando por el lomo hacia el sur, casi horizontal, con el viento de espaldas. Parece que lleve un motor en el culo y avanzo solo. Curioso y divertido, pues me muevo “con el viento” y es “como si no soplara”. Estaré soñando?

Tras el lomo comienzo unos giros ladera abajo hacia el collado. A mitad de bajada me cruzo por fin con Héctor, Lucy y Fer, que han decidido seguir. Bien! Animo chicos! No os queda nada! Decido esperarles sentado, en un hueco protegido del viento, hasta que bajen de la cima. Aprovecho para hacer alguna foto más y mandar un mensaje.

Al rato ya bajan los tres. Acompañados de la ventolera... Menudo numerito volviendo, con el viento de cara, ayudándonos de los bastones para avanzar remando (y cuesta abajo!). A ratos con la cabeza gacha, oyendo como pegan todas la bolitas de nieve en el casco (en vez de en la cara). Quién tuviera unas gafas de ventisca como Héctor.

De vuelta, en vez de regresar por el fondo de la Coma de San Adrian, que exigiría remar. Dibujamos un flanqueo alto por la derecha (ladera orientada al oeste) en suave descenso, perdiendo la mínima altura, para no tener que remar por el fondo del valle.

Llegando al tercio final, vemos desprenderse un alud justo delante de nuestras narices. Nos pasa justo por delante como el que ve pasar un autobús de esos de fuelle, largos, a toda pastilla, al lado de la acera. Andaaaa... Mira tú... Di que era pequeño, pero bueno, ahí está. Era una zona abrigada del viento, donde el calor del sol de tarde había provocado ese pequeño alud. (va foto adjunta).

Tras ver el alud que había barrido justo por donde íbamos a flanquear, nos preguntamos ¿Bajamos al fondo de la Coma para el tercio final? Bah, oye, una rápida diagonal en suave descenso, rápidos, rápidos y ya está.
Bueeeno...
Tras llegar abajo del todo, para salir de la Coma quitamos esquís y remontamos a pie 50 metros. Desde allí, vuelta a poner esquís y a disfrutar por bosque abierto primero, luego por bosque cerrado y luego ya, tan cerrado que tenemos que hacer un tramo a pie. Este año somos ya unos expertos de bosques encantados, eh?. Si es que hay tanta nieve hasta tan abajo que esto parece Noruega...

La pista final, con esquís, dejándonos llevar suavemente por la huella, nos deslizamos como tranvías hasta el cruce del río antes de La Muria. Desde allí, el sol se ha llevado la nieve. Así que, esquís a la espalda y a andar unos km al cochecito leré. Son casi las 5 de la tarde, es marzo, el día alarga, el sol nos da en la cara, la tarde es primaveral. Sonrisas en nuestras casas tras más de 7 horas y media de actividad. Felicidad, qué bonito nombre tienes...
Jorge





































lunes, 2 de marzo de 2009

PICOS PINIECHO Y TABLATO (PANTICOSA) 28 FEB




Chema, Blanca y Laura, subiendo las últimas rampas al collado del Tablato




Picos Piniecho (2.538m) y Tablato (2.701m) desde Panticosa


Sábado 28 de febrero de 2009
Con la compañía de Alex, Donato, Edesio, Alberto, Ángel, Chema, Blanca, Isaías, Zuri, Xavi, Laura y Rafa.

Para empezar, varias preguntas: ¿Somos dueños de nuestro destino?
¿Decidimos todo nosotros solitos o nos lleva el destino por donde quiere sin que tomemos parte en las decisiones?
Quizás ni una cosa ni la otra. Creo que el hombre inteligente es el que sabe adaptarse a los cambios que el “destino” le va presentando, sin obcecarse en un plan inicial prefijado. Así es la vida, llena de imprevistos y sorpresas. Unas más agradables que otras. Y lo sabio es saber ir bailando con la música que viene cada día y encontrar el nuevo ritmo a cada nueva música, sonriendo cada vez que la melodía cambia, si con arte conseguimos cambiar el ritmo y fundirnos de nuevo con ella.

Y sí, la mentalidad abierta y los planes abiertos proporcionan libertad y felicidad, como canta Blanca en su crónica: “Open up your plans and damn you’re free”. Completamente de acuerdo contigo.

Al hilo de lo que decía viene lo ocurrido este fin de semana en la nieve de nuestros Pirineos. El esquí de montaña es el deporte más bello del mundo, aunque se desenvuelve en un entorno frágil, cambiante y muy sujeto a la meteorología (tiene ese matiz romántico de acertar con las condiciones mágicas cada día…). En ese mundo mágico, nosotros nos movemos sobre la nieve, que es una fase temporal del agua. Un estado cambiante, vivo, divertido pero también peligroso si uno no se adapta a sus cambios. Y además, el blanco junto al blanco no deja ver los relieves cuando el cielo se torna gris y el sol no puede dibujarnos las formas con sus sombras.
En verano, todas las rutas de varios días las llevamos a cabo sea cual sea el color del cielo. Si llueve sacas el gore-tex o el paraguas y sigues andando (y sonriendo). Pero ninguna alta ruta con esquís la realizamos si se cruzan días de mal tiempo y visibilidad mediocre. No ves nada. Te sientes perdido.

Y así ocurrió esta vez. Tras varias semanas preparando una Alta Ruta de dos días por el Pirineo español y francés, llegó por fin el ansiado fin de semana del 28 feb – 1 marzo. Y entonces, nuestro anticiclón, que llevaba instalado dos semanas seguidas sobre nosotros, se marchó. El sábado aún aguantaría limpia la mañana. Pero luego, pintaba cada vez peor. Me di cuenta de estos últimos cambios al mirar los nuevos modelos meteorológicos el viernes por la tarde… El domingo pintaba no sólo gris, sino también con posibles nevadas…. Ufffff.

Ese viernes, viendo la nueva situación a las 6 de la tarde, empecé a preguntarme: ¿Podríamos el domingo volver a España con esquís superando 2 collados en un día blanco de esos que no se ve nada? ¿Sería una imprudencia salir el sábado con sol sabiendo que la vuelta a España el domingo podría estar gravemente comprometida por un terreno nuevo? ¿Sería mi idea tan temeraria como la de George Clooney en la película “La tormenta perfecta”? ¿Nos íbamos a meter en la boca del lobo para luego no poder salir?

Cuántas preguntas. Pero… Echándome un poco para atrás y mirando la situación con perspectiva, me di cuenta de que podía “open up my mind”…
Nada era obligado. Nadie nos obligaba a cruzar la frontera con esquís el sábado. Nada nos impedía hacer una llamada de teléfono al refugio francés para comunicar a Tristan y Elodie nuestra nueva decisión. Siempre podríamos aplazar la Alta Ruta para otro fin de semana. Perfectamente podíamos hacer una bonita actividad el sábado en el Pirineo y luego disfrutar de un tranquilo domingo en nuestra ciudad. Así que marqué el número:“Pas de problem, George. Merci d’avoir appelé. On change alors pour le weekend du 14 Mars. Parfait. Bon weekend, Au Revoir!”

Y así fue como decidimos salir del Balneario de Panticosa, para hacer un Plan B: El Pico Baldarain. Pero el destino nos seguiría cambiando cada plan a su paso y, con ánimo optimista y miradas abiertas, nos seguiría ofreciéndo otros.

Reunión de Merivas en el Balneario de Panticosa.

Y allí que vamos, un grupo de 13 esquiadores (9 caballeros, 2 princesas y una dama), saliendo con esquís desde las escaleras de la antigua Casa Belio del Balneario. Bosque conocido por todos, bien llenito de nieve que facilita el foqueo entre pinos. El grupo sube tranquilo, feliz, todavía en sombra en esa cara oeste del Balneario. Cruzamos el barranco y llegamos al llano bajo el ibón inferior de Brazato, donde siempre nos pilla el sol. Paradita para poner crema y comer algo antes de seguir. Sólo veo sonrisas.

Nos dirigimos al collado que sale a la derecha del Pico Tablato. Unos días antes, bajando de los Infiernos, fotografié ese collado, que se alineaba con el Baldarain. Aunque no se veía el flanqueo entre uno y otro, parecía una travesía diagonal sin mayores dificultades (inocente…). Seguimos en dirección al sol. Las rampas finales al collado se empinan y las cuchillas se agradecen. China chana, zeta a zeta, uno a uno, vamos todos juntitos subiendo al collado.

Desde allí parece que es mejor quitar pieles y trazar rápida diagonal hacia el Baldarain para volver a poner pieles luego. Me las quito y salgo rápido a trazar la diagonal para ver cómo pinta el tema más adelante y anunciar al resto la mejor opción. Llego, oooopsss, un cortado… Vaya, pues no va a ser tan fácil. Mirando a mi izquierda veo que se puede coger un hombro bajo el Tablato y seguir esquiando al fondo del valle antes de volver a poner pieles para subir 500m al Baldarain. Pinta ya que va a ser largo…

En un día soleado creo que habríamos decidido adaptarnos a la orografía y, aunque hubiera que subir y bajar 2 veces, habríamos hecho el recorrido íntegro por ahí al Baldarain (por algo López Sarrión marca el itinerario por el otro lado, desde los picos de Brazatos… Ayyssss).

Pero el día se está tornando gris. Tal y como anunciaba la meteo, las nubes cada vez más espesas llegan desde el sur y ya alcanzan a Tendeñera. En breve todo estará gris… y la vuelta sin relieve puede ser más larga de lo esperado. Así que, de nuevo, toca tomar decisiones. Hay que adaptarse a la nueva situación.

El grupo se reúne conmigo y se van lanzando propuestas alternativas. Donato propone subir al cercano y modesto Piniecho (2.535m). Luego de bajarlo habrá que poner de nuevo pieles para volver al collado del Tablato. Momento ideal para que, los que aún tengan ganas suban hasta la cima del Tablato, que ya supera los 2.700m. Con este plan mixto con gustos para todos los públicos, decidimos tirar todos para el Piniecho, del que rápidamente damos cuenta. Primera cima de los 10 caballeros y las 3 princesas (eran 2 pero Laura fue nombrada tercera princesa, por su valentía, su simpatía y su optimismo desde que empezara la ruta hasta la misma cima. Oye, ni una queja). El día ya está gris pero nuestros rostros están iluminados. En la cima recibo besos de las princesas, alguno con sonido y todo (muak!!). Fotos, risas, frío… toca bajar 200 m para volver a poner pieles.

Camino del collado del Tablato, Alex, Chema, Donato, Edesio y yo decidimos que 250m más no son nada para subir al Tablato, cuyas últimas rampas empinadas estaban bien duras y hasta delicadas si ibas sin cuchillas. Desde su cima podemos por fin contemplar el panorama al Este: Gavarnie-Ordesa, La Munia, etc… Descenso desde el Tablato con cuidado y sin prisas, con nieve muy dura, hacia el collado. Debajo de él nos espera el resto del grupo.

Y al collado que llegamos Alex y yo. Eeeeooohhhh!! Yaa estamos aquíiiiii….
Y un servidor, al borde del precipicio del collado, se dispone a dar una vuelta maría al lado equivocado. Ayss, que para ese lado no. Cambio de lado, se me cruza un esquí y de espaldas que me voy, ladera abajo, cabeza abajo, a toda velocidad. Horror… Qué breves segundos tan angustiosos. Un golpe en la espalda (bien por la mochila), otro en la cabeza y cara (bien por el casco y las gafas de ventisca) y ya estoy bajando boca arriba, con los esquís debajo, bien encarados. Consigo frenarme. Me quedo quieto, sentado, aturdido. No me duele nada. Muevo manos y pies. Qué susto… Qué imbécil. Qué suerte. Qué lección. Qué bien mi casco nuevo… Ufff…

Vuelta con el grupo, iniciamos todos un divertido descenso con visibilidad que alterna entre buena y mediocre. La parte alta muy bien. Luego, llegando al bosque, hacemos esquí “al pino”. Y nadie se come ningún pino. La nieve estaba bien, pero tras 2 semanas de sol, tanta gente había bajado por allí que era un patatal de huellas endurecidas que encarrilaban los esquís y… la verdad, no era fácil.

Paradas de vez en cuando. A Xavi le ponen derecho su piolet que iba colgando. Blanca aprovecha para acercarse a oler la resina de las ramas de los pinos. Y bajamos y bajamos por el bosque encantado, hadas y duendes, hasta pasar al lado de las piscinas termales de Panticosa, donde dos turistas se están dando un baño rodeados de nieve. Qué contrastes, qué día más intenso, qué grupo de gente tan encantadora. La vida es cambio. Open up your mind and you’re free… and happy!

Fins aviat!
Jorge


































martes, 24 de febrero de 2009

INFIERNOS, CORREDOR SUR CON ESQUIS 24 FEB


Infiernos, por Pondiellos y el Corredor Sur

Martes 24 feb 2009

Fernando Domínguez y Jorge García-Dihinx


Perfect conditions señores...


Condiciones perfectas de nieve en el entorno del Balneario de Panticosa (1.630m). Desnivel: 1.450m.

Vamos a pedir deseos y responder con un Bien! cada vez que se cumpla uno.
Acceso libre con coche como antaño hasta dentro del Resort (Bien!). Nieve desde abajo del todo (Bien! Y van 2). Iniciamos foqueo por bosque porque andando nos hundíamos hasta la rodilla (no rehielo debajo de 2.200m la noche previa).

Día limpio (Bien! Y van 3), iso 0º fresca a 1.600m, vientos flojos del NE, con alguna rachita fuerte arriba. Subimos a buen ritmo y pronto nos alcanza el sol. Nos ponemos cremita y metemos cuchillas, muy útiles para las rampas altas que suben al Collado de Pondiellos (2.809m). Desde allí nos asomamos a la otra vertiente y descubrimos el corredor sur de los Infiernos lleno llenito de nieve… Tío si se puede hacer con esquís sin problemas, no? (Bien! Van 4)

En 3 horas desde el coche alcanzamos la base del corredor. Crampones y para arriba. Media hora después disfrutábamos de las infinitas vistas desde los Infiernos, en un día limpio. Las montañas del Pirineo siguen vestidas de novia, blancas de la cabeza a los pies (Bien! Van 5)

Decidimos que se puede bajar esquiando, aunque no quiera decir esto que no tuviéramos algo de miedo (o al menos respeto). Me aprieto la puntera de la Dynafit hasta arriba. No quiero que se me salte un esquí aquí.

Iniciamos el descenso con esquís. Primeros giros con prudencia, tanteando sensaciones. Gira bien, noble, buenas impresiones (Bien! Van 6). La parte alta es muy ancha y es más una pala que un corredor. Dejo bajar la 1ª parte de la canal a Fer para hacerle alguna foto (ni de lejos la espectacularidad de Fidel Mendía, pero bueno). Luego sigo yo. Llegando antes de la mitad, veo cómo se estrecha la parte baja y me entran dudas sobre si seguir o no. Ummmm…
Fer, que está 30 m más abajo que yo, me ve dudar y me reconforta con sus palabras: “Jorge, está muuyyy fácil. Nieve primavera, muy noble, no tendrás problemas”. Esto me da confianza. Me lanzo. Enlazo algunos saltos de colas y ya, en la parte final, aún más estrecha (donde el escalón del salto de la foto de Fidel) dejo deslizar cantos hacia abajo sin giros, para no arriesgar. Paso el saltito y llego al final, donde se abre el embudo. Bieennn!! (van 7!)
Tío, lo hemos logrado! Yo bajar, bajé. Pero Fer, que esquía mucho mejor, bajó además con estilo, sin arrugarse.

Desde allí, ya puro placer, giros sobre nieve polvo dura en las paredes del Arnales y flanqueo para alcanzar de nuevo el Coll de Pondiellos. Desde allí, los siguientes 700 m son de los mejores que he hecho del Pirineo. Nieve polvo dura, poco a poco transformando a primavera conforme perdíamos altura. Palas con pendiente entre fuerte y moderada y sin exposición. Un paraíso para esquiar (Bien! Van 8).
En la parte final, llegando a la Majada Baja de Argualas, sin rehielo previo, los esquís se hundían y trazábamos huellas como los raíles de un tranvía. EL bosque, con cuidado. Aun con todo, se hacía mejor con esquís (a pie te hundías hasta la ingle).
Se baja con esquís puestos hasta el mismo lago de Panticosa, yupiii... Ida y vuelta en 5 horitas. Bella matinal (hay que madrugar ya en las caras Este, que ven prontito el sol) que permite estar de vuelta en Zaragoza a comer.

En resumen, perfect conditions para esquiar el corredor sur de Infiernos, lleno de nieve y con manto de nieve estable, sin riesgo de aludes. Imperativo madrugar (orientación E). Nosotros salíamos del coche a las 8 AM (ya hay luz desde 7:30 AM). Excursión muy recomendable.
Jorge